Navarra Desafía la Despoblación con una Ley Histórica: Un Compromiso con la Cohesión Territorial y el Futuro Rural

Mikel Iturria Zabalza
Mikel Iturria Zabalza
Territorio | Periodista especializado en información local y desarrollo regional con una trayectoria recorriendo la geografía de navarra y analizando los municipios. Dedicado a desgranar la actualidad comunitaria, las historias de proximidad y las tradiciones de nuestra tierra de forma clara, rigurosa y accesible para todos los lectores.
spot_img

Mas del autor

Navarra, María Chivite, Pamplona

En un mundo cada vez más urbanizado, donde la concentración demográfica en grandes metrópolis y sus periferias se ha convertido en una tendencia global ineludible, la lucha contra la despoblación de las áreas rurales emerge como uno de los desafíos más acuciantes para la gobernanza moderna. Desde los pueblos vaciados de la «España Vaciada» hasta las aldeas en declive en el corazón de Europa o las vastas extensiones rurales de América del Norte, el éxodo de habitantes jóvenes, la falta de servicios y la consiguiente pérdida de vitalidad económica y cultural configuran un panorama que exige respuestas audaces. Es en este contexto de urgencia demográfica y social donde la Comunidad Foral de Navarra ha dado un paso trascendental, presentando el anteproyecto de su Ley contra la Despoblación y para el Desarrollo Rural, una iniciativa que busca no solo revertir una tendencia, sino redefinir la relación entre el poder público y sus territorios más vulnerables. Este movimiento legislativo, largamente gestado y profundamente arraigado en un compromiso político de primer orden, se propone como un faro para otras regiones que batallan contra un fenómeno que amenaza la cohesión y el equilibrio territorial.

La presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, no ha dudado en calificar este momento como un hito, enfatizando la paradoja que define la situación de la región: «Navarra crece en población, pero no lo hace de manera equilibrada». Esta afirmación, pronunciada en el marco de la Comisión Interdepartamental de Despoblación y ante una nutrida concurrencia de una veintena de directores generales de diversos departamentos, subraya la necesidad imperiosa de articular políticas públicas que favorezcan un desarrollo armónico. La visión es clara: lograr la cohesión territorial y social, y garantizar un crecimiento justo, tanto en lo social como en lo geográfico. Para el Ejecutivo foral, la cohesión territorial no es una mera opción deseable, sino una «obligación» ineludible, un principio rector que debe permear cada acción de gobierno. Esta ley no es un capricho político, sino la materialización de un acuerdo programático de la presente legislatura, una prioridad que el gobierno ha mantenido firme desde su toma de posesión en 2019, demostrando una constancia y una visión a largo plazo que son fundamentales para abordar problemas estructurales de esta magnitud.

El Compromiso Político y la Visión Estratégica

El anteproyecto de ley no surge de la nada; es el resultado de un proceso de maduración política y de una conciencia creciente sobre la magnitud del reto demográfico. La presidenta Chivite ha recordado que la Ley Foral contra la Despoblación y para el Desarrollo Rural forma parte integral del acuerdo programático de la legislatura actual, cumpliendo así con un «compromiso político de primer orden» que ha sido una prioridad desde la entrada de su Ejecutivo en 2019. Esta perspectiva a largo plazo es crucial para abordar un problema tan arraigado como la despoblación, que no admite soluciones rápidas ni parches superficiales.

Una Ley «Histórica y Transversal» para Blindar Derechos

Por su parte, el consejero Chivite ha valorado la normativa con especial énfasis, afirmando que «si de verdad creemos en el mundo rural, esta Ley es el instrumento que compromete las políticas públicas del Gobierno». Ha calificado la ley de «histórica y transversal», argumentando que «blinda derechos básicos para que vivir en nuestros pueblos sea la mejor opción». Esta declaración resalta la ambición del texto legal: no solo mitigar los efectos de la despoblación, sino transformar la vida rural en una alternativa atractiva y viable. El consejero recordó que fue en 2019 cuando el Gobierno de Navarra puso por primera vez el foco explícito en la despoblación, y desde entonces, el Ejecutivo foral ha sido pionero en la implementación de iniciativas clave como el Plan del Pirineo, la zonificación de los pueblos en riesgo de despoblación o la aprobación de la Estrategia de Lucha contra la Despoblación, un instrumento transversal de planificación pública que unifica todas las acciones de la Comunidad Foral para hacer frente a este desafío. Esta trayectoria demuestra una evolución constante en la política regional, pasando de la mera observación del problema a la acción coordinada y estratégica.

La Necesidad de una Intervención «Disruptiva»

El consejero Aierdi, en su intervención, ha sido contundente al señalar que «si seguimos haciendo lo mismo, no íbamos a obtener resultados diferentes» para invertir la progresiva tendencia de concentración de la población y la actividad económica en las comarcas de Pamplona y Tudela. Esta autocrítica es el motor detrás de la propuesta legislativa. El consejero recalcó la necesidad de elaborar «una ley con vocación disruptiva, desde el principio de discriminación positiva en favor de un mundo rural vivo y activo, que aporte elementos novedosos y cambie las reglas del juego». La idea de «discriminación positiva» es central, implicando que las zonas rurales no solo recibirán atención, sino que serán objeto de políticas específicas que compensen sus desventajas históricas y geográficas. Este enfoque, que busca «cambiar las reglas del juego», sugiere una ruptura con modelos anteriores y la adopción de medidas audaces y creativas. El consejero subrayó que la elaboración de esta nueva Ley ha sido la principal prioridad de su Departamento desde el inicio de su debate en marzo de 2023, y lo más notable es que la iniciativa ha surgido «trabajando desde abajo, desde el propio territorio», recogiendo las inquietudes y demandas de entidades locales, grupos de acción local, organizaciones agrarias y el sector forestal, entre muchos otros agentes que, día a día, construyen el mundo rural como un espacio de oportunidad. Esta metodología participativa garantiza que la ley responda a las necesidades reales del terreno.

Gobernar con lo Rural en el Centro: Un Cambio de Paradigma

Los objetivos últimos de la Ley Foral contra la Despoblación y para el Desarrollo Rural van más allá de la mera contención. Su propósito es obligar a las políticas públicas a «mirar al territorio» y a crear las condiciones adecuadas para que vivir en un pueblo sea, de nuevo, una opción de futuro. Esto representa un cambio filosófico fundamental: se da el paso de actuar «para lo rural» a «gobernar con lo rural en el centro». Este giro implica que las necesidades y particularidades de las zonas rurales no serán un apéndice en la agenda política, sino un eje vertebrador de todas las decisiones de gobierno. Es un reconocimiento de que la vitalidad de la Comunidad Foral en su conjunto depende intrínsecamente del equilibrio y el desarrollo de todos sus territorios, incluidos los más pequeños y dispersos.

Objeto, Fines y Garantías de un Marco Normativo Integral

La Ley Foral contra la Despoblación y para el Desarrollo Rural tiene por objeto establecer un marco normativo integral para hacer frente a la despoblación, impulsar el desarrollo demográfico y garantizar la cohesión territorial de Navarra. Su aplicación será extensiva a todas las entidades públicas y privadas de la Comunidad Foral, asegurando una acción coordinada y sin fisuras. Los principios rectores que cimentan esta normativa son la transversalidad, la perspectiva de género, la sostenibilidad y la participación ciudadana. Estos pilares reflejan una visión moderna e inclusiva del desarrollo rural, donde la equidad, el respeto al medio ambiente y la voz de los ciudadanos son elementos indiscutibles. En un momento donde la economía global muestra signos de una escalada en mercados financieros, la atención a las economías locales y sostenibles se convierte en un contrapunto esencial para un desarrollo equilibrado.

La Voz de los Municipios: Ejes Estratégicos de la FNMC

Un aspecto crucial que subraya la legitimidad y el carácter participativo de esta ley es su profunda conexión con las demandas de las entidades locales. La normativa recoge con notable amplitud los ejes estratégicos de la Federación Navarra de Municipios y Concejos (FNMC), que incluyen la gobernanza, los servicios públicos, la vivienda, la movilidad, la economía rural y la igualdad de género. Estas bases normativas eran una reclamación constante por parte de las entidades locales, que venían sufriendo las consecuencias directas de la despoblación y la falta de recursos. De hecho, de las 74 medidas propuestas por la FNMC, más del 90% encuentran reflejo en el anteproyecto de ley, un porcentaje que habla por sí solo del consenso y la colaboración logrados. Esta integración de las perspectivas municipales es vital, ya que son los ayuntamientos y concejos quienes mejor conocen las realidades y necesidades de sus vecinos. La atención a la infraestructura y conectividad, por ejemplo, es tan fundamental para el desarrollo rural como lo es la finalización de proyectos urbanos, como los trabajos sobre pasarelas en áreas urbanas.

La presentación de este anteproyecto de Ley en Navarra no es solo una noticia de ámbito regional; es un testimonio de la determinación política para abordar uno de los retos más complejos de nuestro tiempo. En un contexto global donde la resiliencia económica y social se mide cada vez más por la capacidad de mantener el equilibrio territorial y la vitalidad de todas sus partes, esta iniciativa foral se erige como un modelo de gobernanza proactiva. Al comprometer las políticas públicas a mirar al territorio, al blindar derechos básicos para los habitantes rurales y al integrar las voces de sus comunidades, Navarra no solo busca frenar la despoblación, sino construir un futuro más justo, equitativo y sostenible para todos sus ciudadanos, demostrando que la cohesión territorial no es un ideal, sino una obligación irrenunciable que puede y debe ser legislada. Este enfoque integral y disruptivo podría inspirar a otras regiones a repensar sus propias estrategias, transformando la amenaza de la despoblación en una oportunidad para un desarrollo más humano y arraigado.

spot_img

Otros relacionados

Ultimas entradas

spot_img